Rosario siempre Rosario... Y en octubre más que nunca

SGUERREROS ROSARIOAURORA 2013 090

Los años naturales comienzan en enero, pero para los cofrades es octubre y en concreto los cofrades de Sentencia tenemos la suerte de empezar la andadura por la puerta grande. Es el mes por excelencia de Nuestra Titular María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos.

El cofrade comprometido, no ha dejado de serlo en los 365 días del año. Atrás quedaron los meses estivales y con ellos los encuentros con nuestros hermanos en ambientes lúdicos, aunque, llenos de contenido como no podía ser de otra manera. Acordándonos de nuestras obras sociales y en definitiva renovando fuerzas, después de un año lleno de celebraciones en el marco del 75 años de “Rosario en Málaga”.

Cómo os decía, octubre ha llegado y todo es más azul que nunca. Curiosamente este color transmite serenidad y luz. No sé para vosotros, pero para mí la serenidad la asocio con la oración y la luz con la alegría. Si unimos este binomio oración –alegría, creo que puede ser un buen telón de fondo para nuestra hermandad en el presente curso cofrade.

Este año celebramos el V centenario de Santa Teresa de Jesús, a ella se le atribuye la frase “una monja triste es una triste monja”, parafraseándola, podríamos atribuir esa frase para los cofrades y en concreto a los de Sentencia. 

La alegría debe de ser el estado natural de todo cristiano. Tendremos preocupaciones, problemas pero jugamos con ventaja. Tenemos grandes aliados, nuestros Titulares, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima del Rosario.

El actual Papa, Francisco I, se ha referido a esta emoción en varias ocasiones. Una de las primeras , fue en la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” (La alegría del Evangelio). El objeto de la misma era redescubrir la fuente de la evangelización en el mundo actual, que se presenta convulso, lleno de incertidumbre y al que sin embargo la fe y esperanza debe de ser el mensaje que lleve toda brújula del cofrade de Sentencia.

Os hablaba de la oración. Mucho se podría hablar de ella. Es la mirada hacia el interior que proporciona el alimento para el espíritu. Y en concreto, cuando se hace de forma personal, es el gran silencio sonoro.

La advocación de nuestra titular invita de hecho a una oración, el rezo del rosario, a través de él podemos tener un momento de unión con Dios, a través de la Virgen, mediante la meditación de los acontecimientos más importantes de la vida de gloria y de luz de Jesús y su Madre, y en concreto, los misterios dolorosos recuerdan la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Pero nuestra Madre no debe de estar triste, no está sola, están todos los cofrades de Sentencia con Ella. Gracias a Ella se produjo la gran esperanza para los creyentes y por lo tanto tenemos la suerte de saber que al otro lado.....todo acaba bien!

Trinidad López Espigares
Hermana de la Sentencia

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