Proceso de restauración de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos

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Hermandad de la Sentencia

En el año 1938 la señora viuda de Romero de la Bandera donó a la Hermandad de la Sentencia una imagen de María Santísima, “obra firmada por Salvador Gutiérrez de León, poseyendo la Cofradía un informe técnico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo en el que se reseña el mérito artístico de la citada imagen” (Llordén-Souvirón) si bien no existe hoy en día, documentos ni firma que puedan confirmar esta información. Hoy en día, la crítica acepta de buen grado la afiliación de la obra a la mano de cualquiera de los miembros de la familia Gutiérrez de León. Lo que sí está claro es que hasta 1938 fue una imagen que representaba a una Inmaculada Concepción y no a una Dolorosa. 

Se encargó a un modesto artista-restaurador de aquella época, el malagueño Antonio Nadales, quien, con máximo respeto a la escultura antigua, tan solo cambió la posición de las manos, colocadas en la nueva imagen en una actitud más coloquial y procesionista, abiertas y separadas a la altura de la cintura, al mismo tiempo coloco sobre la mascarilla de la Virgen tres lágrimas que exteriorizaban el dolor. 

A lo largo de su historia en el seno de la Hermandad de la Sentencia, la efigie de la Titular Mariana ha sufrido diversas intervenciones para adecuarla en la medida de lo posible a las expectativas iconográficas de la entidad. La última actuación de calado la realizó el imaginero sevillano Antonio Joaquín Dubé de Luque en el año.

Estado de conservación

En líneas generales, y centrando nuestro análisis en los estratos resultantes de la última intervención realizada sobre la imagen, podemos definir su estado de conservación como el común y aceptable para este tipo de piezas y el que se presupone al uso que de ella se hace. Fundamentalmente el deterioro supone alteraciones a nivel estético afectando principalmente a las capas de protección y pátinas, así como a la película pictórica y sus aparejos en menor porcentaje. 

Los barnices se han oxidado y las pátinas que contienen secativos han alterado su cromatismo mediante procesos intrínsecos hacia tonos ambarinos y pardo grisáceos que modifican el aspecto policromo de la pieza.

Por otro lado, su uso como imagen de vestir se convierte es causa extrínseca de deterioro, provocando arañazos en diferentes grados por la incidencia de los alfileres. Unas veces dejan al descubierto el aparejo y en otras ocasiones se llega a ver el soporte lígneo. Las zonas más afectadas eran las que coinciden con el contorno del tocado, mechones del pelo en las sienes y la frente, y también la parte alta del pecho.  La manipulación crea desgastes sobre las pátinas que también suponen modificaciones cromáticas. Los actos de besamanos provocan desgastes en la superficie de las manos que rebajan gradualmente la capa pictórica hasta llegar a la madera.

Criterios generales de la intervención

Desde un principio el objetivo fue la puesta en valor de la imagen de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, para devolver sus valores plásticos originales. En este sentido, nuestra intervención sería plenamente restauradora y dirigida a la reintegración de los aparejos desprendidos y a la reposición de los matices cromáticos desaparecidos con los arañazos de los alfileres y ocultos por la suciedad y la alteración de los materiales constitutivos de la policromía:

  • Por el cometido devocional de la talla.
  • Por encontrarnos ante un bello ejemplo de imaginería devocional neoclásica, llegada hasta nosotros con alteraciones relacionadas con cambio de iconografía, su uso como maquinaria devocional-cultual y con el envejecimiento de los materiales constitutivos y su relación con el ambiente en el que se encuentra, y que por tanto puede ser de gran interés histórico-artístico para estudiosos en este sentido.
  • Por la necesidad de devolver su unidad estética tratando de hacer desaparecer los vestigios de este deterioro que distorsionan la lectura estética de la pieza.

Para ello se han reintegrado los aparejos desaparecidos, se ha sometido a un proceso de limpieza, se ha reintegrado los matices polícromos perdidos y se ha aplicado una película de protección en la zona de nuestra intervención.

Todo ello, por supuesto, siguiendo los criterios que se establecen a este respecto a nivel internacional, haciendo que esta intervención restauradora sea lo más respetuosa posible con el original, evitando falsificaciones, recreaciones o embellecimientos, que puedan ocultar el diseño primigenio. Actuando sobre una base de datos ciertos y utilizando materiales de contrastada efectividad que permitan la diferenciación entre el original y el fruto de la restauración.

Proceso de intervención

Tras la toma de documentación fotográfica del estado de conservación al llegar a nuestro taller se procedió a estabilizar aquellos estratos polícromos que pudiesen correr peligro de desprenderse, para ello introducimos por infiltración adhesivos de corte vinílico previa humectación con agua y alcohol de los aparejos. Finalmente se potenció el sentado de la pintura mediante la aplicación de presión y calor con espátula térmica.

Para retirar los barnices y pátinas alteradas que estaban modificando el aspecto cromático de la imagen hubo de realizar previamente un test de solubilidad que nos permitiría definir el disolvente o mezcla de ellos más idóneo para su limpieza. Concluimos que el modo de proceder sería mediante una limpieza enzimática combinada con la abrasión con goma de borrar de forma mecánica. Comenzamos haciendo pequeñas catas que una vez asegurada su eficacia y el respeto a la policromía subyacente se fueron abriendo hasta conseguir la limpieza de toda la superficie.

Las faltas de aparejos provocados por los arañazos de los alfileres se reintegraron con un estuco de corte tradicional a base de sulfato cálcico y cola orgánica al que se le añadió un plastificante y un fungicida. Esta preparación se aplicó en caliente de forma fluida y a punta de pincel para una vez solidificado ser ajustado a la superficie de la imagen a punta de bisturí.

Tras el barnizado de protección y de preparación de la pieza concluyó nuestra intervención con la reintegración del color en aquellas zonas donde había desaparecido. Utilizamos materiales reversibles como los Maimeris cuya estabilidad está contrastada. Siguiendo los criterios establecidos en cuanto a restauración se optó por una técnica diferenciable como es el puntillismo que permite combinar la necesidad de integración de las lagunas con la de diferenciar las partes originales de las que son fruto de nuestra intervención.